PRIMERA MUESTRA DE CORTO Y MEDIANO METRAJE EN TERCERA LLAMADA
Por Ana Leticia Romo
El 19 de noviembre a iniciativa de un grupo de entusiastas creadores y en especial de Omar Linares Cardona, se realizó la primera muestra de cortos y mediano metrajes con el fin de dar a conocer las inquietudes y tendencias de los jóvenes creadores. Esta primera muestra constó de diversos trabajos como El okin en el espejo de Sergio Mendoza que relata una leyenda y nos lleva al mundo mágico de detrás del espejo como le sucedía a Alicia. Fin es el título de la obra de Alfredo Delgado, Regreso al edén de Omar Linares donde se observa el escepticismo hacia un mañana digno de ser vivido y donde a pesar de todo, el amor resurge como única posibilidad para dar un sentido a la vida. También la muestra tuvo la propuesta de Jalil Landell con el nombre de La Llegada, Machina de Carlos Pasillas obra que logro el segundo lugar en el festival de cine en la calle 2010 en esta ciudad; le siguieron Sicaita umano de Edgar Javier, Umbrales de Carlos Delfín y por último Zapatito blanco del ya mencionado Omar Linares. La cita fue en el foro Tercera llamada y los jóvenes creadores agradecen en definitiva se les brinde un espacio para poder dar a conocer su trabajo el cual es muy valioso y debe ser difundido pues la cultura en Aguascalientes en mucho se debe a creadores que sin apoyo alguna logran realizar sus materiales y compartirlos, ojala se les invite en breve a nuevos espacios y públicos a fin de motivarlos y que esta primer muestra sea la primera de muchas
CANTO CORAL. DOS MUESTRAS. GOSPEL CHOIR Y CANTICA VITAE
Por Ana Leticia Romo
Aun cuando en la ciudad no es muy socorrido el canto coral, en últimas fechas se han presentado dos conciertos. El primero en el teatro López Velarde del Centro Cultural Universitario con el grupo amateur Gospel Choir con el programa llamado Alegría. El grupo se compone de voces femeninas todas del lejano oriente como solemos llamar al Japón ya que las integrantes pertenecen a la colonia japonesa que alberga Aguascalientes. El grupo como lo dice su nombre, se especializa en canto góspel y el programa se compuso de diez piezas acompañadas esta vez por una batería (Héctor Rdz Macias) el apoyo acústico del piano (Gabriela Mtz Rdz, asesora musical del grupo) y dos tenores para contrastar y enfatizar algunos acordes con voces oscuras. El grupo se ha presentado ya en dos ocasiones anteriores en la casa Terán y como suele suceder con la actividad del canto grupal, existe mucho cambio de integrantes lo que hace de esta actividad un trabajo difícil de mantener; y sin embargo las chicas Yuko Groves, Yuko Tanaka, Misako Kasai, Kazuko Konno etc etc (perdón pero los nombres japoneses en castellano son muy difíciles de escribir y pronunciar), entusiastamente montan sus cantos e incluso lo adornan con coreografía y reseñas didácticas de cada canto tanto en japonés como en español. Esta vez además del góspel, el grupo deleito al público con un canto tradicional japonés Winding road o Camino tortuoso donde la musicalidad del idioma mencionado fue totalmente apreciada. Es un deleite observar como la disciplina y la perfección que caracteriza a la cultura japonesa, se encaminan hacia la música, ya que las integrantes expresan sus emociones en un género musical tan contrastante y ajeno a su cultura como es el canto negro de los esclavos estadounidenses y sin embargo lo logran, se dice que hay que retomar lo bueno y grupos así en definitiva deben ser ejemplo de entrega, dedicación y profesionalismo además de ser un vivo ejemplo de una gran verdad, la felicidad que regala el canto a quien lo ejerce no tiene precio y eso se refleja en la vida, ojala en esta ciudad se empezara a observar un movimiento cultural para la actividad coral. Y para colaborar con la propuesta, les invito a conocer el programa Música encantada por www.imer.com.mx en donde se pueden escuchar los programas grabados y así darse una idea de la riqueza de esta expresión artística.
El segundo concierto se desarrollo en el marco de las próximas festividades a la virgen, y así abrió el “docenario” el 1 de Diciembre en el templo de Guadalupe con el grupo Cantica vitae interpretando la Misa criolla de Ariel Ramírez. El grupo conto con la presencia del tenor Jesús Jiménez y el ensamble Atino (charango, violín, bombo, quena y guitarra), todos bajo la dirección del maestro José de Jesús Calderón Limón quien al calce ha conservado mantener vivo al grupo por quince años consecutivos. Felicidades y que sigan los conciertos corales.
PRIMER ENCUENTRO DE BELLY DANCE
Texto y fotografía Julieta Orduña

Durante los últimos dos años han surgido varias academias de danza dirigidas al Belly Dance y Aguascalientes no ha sido la excepción. Como resultado de esta dinámica e interés por parte de las jóvenes en bailar esta danza tan legendaria se organizó el Primer Encuentro de Belly Dance en el Teatro IMSS, en el cual participaron varias escuelas como la Budokan, Tigre Negro, Estrella brillante, Virgin Dance, DIF Larreategui, CEDEFA y DIF CEDECO.
El Belly Dance o Danza del vientre combina los elementos tradicionales de Oriente Medio, se originó en Egipto. Sus ejecuciones incluyen el folclore del país mencionado, combinando danza clásica y contemporánea, grandes desplazamientos, vueltas y movimientos de cadera. Utiliza accesorios como bastones, sables, velos y un artefacto tipo castañuelas.
Sin duda, esta danza ha causado gran revuelo en el Estado y se nota ya el profesionalismo de algunas escuelas como Virgin Dance y Tigre Negro. Las actividades artísticas son complemento integral de la formación de todo ser humano, el arte y la cultura engrandecen al hombre. ¡Enhorabuena por estas iniciativas!, en este caso la danza.
POESÍA
Por Ignacio Velázquez
Nicolás Guillén
"...Quisiera hacer un verso que tuviera
toda la fragancia de la primavera..."

Reseña biográfica
Poeta cubano nacido en Camagüey en 1902.
Desde muy joven se inclinó por las actividades culturales y políticas de su país, ocupando cargos importantes en la diplomacia a raíz del triunfo de la revolución cubana.
Su inclinación posmodernista y vanguardista lo convirtió en el autor más destacado de la poesía afro-antillana. Su obra poética se inició con «Motivos de Son» en 1930 y «Sóngoro Cosongo» en 1931. Luego aparecieron los siguientes títulos: «El son Entero», «La paloma de vuelo popular», «Tengo», «Poemas de amor», «El gran Zoo» y «Por el mar de las Antillas anda un barco de papel».
Falleció en 1989.
Canción
¡De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera!
(Yo, muriendo.)
Y de qué modo sutil
me derramó en la camisa
todas las flores de abril
¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
(No soy tanto.)
En cambio, ¡Qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!
De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera
(Yo, muriendo.)
La tarde pidiendo amor...
La tarde pidiendo amor.
Aire frío, cielo gris.
Muerto sol.
La tarde pidiendo amor.
Pienso en sus ojos cerrados,
la tarde pidiendo amor,
y en sus rodillas sin sangre,
la tarde pidiendo amor,
y en sus manos de uñas verdes,
y en su frente sin color,
y en su garganta sellada...
La tarde pidiendo amor,
la tarde pidiendo amor,
la tarde pidiendo amor.
No.
No, que me sigue los pasos,
no;
que me habló, que me saluda,
no;
que miro pasar su entierro,
no;
que me sonríe, tendida,
tendida, suave y tendida,
sobre la tierra, tendida,
muerta de una vez, tendida...
No.
Mariposa
Quisiera
hacer un verso que tuviera
ritmo de Primavera;
que fuera
como una fina mariposa rara,
como una mariposa que volara
sobre tu vida, y cándida y ligera
revolara
sobre tu cuerpo cálido de cálida palmera
y al fin su vuelo absurdo reposara
--tal como en una roca azul de la pradera--
sobre la linda rosa de tu cara...
Quisiera
hacer un verso que tuviera
toda la fragancia de la Primavera
y que cual una mariposa rara
revolara
sobre tu vida, sobre tu cuerpo, sobre tu cara.
¿Puedes?
¿Puedes venderme el aire que pasa entre tus dedos
y te golpea la cara y te despeina?
¿Tal vez podrías venderme cinco pesos de viento,
o más, quizás venderme una tormenta?
¿Acaso el aire fino
me venderías, el aire
(no todo) que recorre
en tu jardín corolas y corolas,
en tu jardín para los pájaros,
diez pesos de aire fino?
El aire gira y pasa
en una mariposa.
Nadie lo tiene, nadie.
¿Puedes venderme cielo,
el cielo azul a veces,
o gris también a veces,
una parcela de tu cielo,
el que compraste, piensas tú, con los árboles
de tu huerto, como quien compra el techo con la casa?
¿Puedes venderme un dólar
de cielo, dos kilómetros
de cielo, un trozo, el que tú puedas,
de tu cielo?
El cielo está en las nubes.
Altas las nubes pasan.
Nadie las tiene, nadie.
¿Puedes venderme lluvia, el agua
que te ha dado tus lágrimas y te moja la lengua?
¿Puedes venderme un dólar de agua
de manantial, una nube preñada,
crespa y suave como una cordera,
o bien agua llovida en la montaña,
o el agua de los charcos
abandonados a los perros,
o una legua de mar, tal vez un lago,
cien dólares de lago?
El agua cae, rueda.
El agua rueda, pasa.
Nadie la tiene, nadie.
¿Puedes venderme tierra, la profunda
noche de las raíces; dientes
de dinosaurios y la cal
dispersa de lejanos esqueletos?
¿Puedes venderme selvas ya sepultadas, aves muertas,
peces de piedra, azufre
de los volcanes, mil millones de años
en espiral subiendo? ¿Puedes
venderme tierra, puedes
venderme tierra, puedes?
La tierra tuya es mía.
Todos los pies la pisan.
Nadie la tiene, nadie
Tú recuerdo
Siento que se despega tu recuerdo
de mi mente, como una vieja estampa;
tu figura no tiene ya cabeza
y un brazo está deshecho, como en esas
calcomanías desoladas
que ponen los muchachos en la escuela
y son después, en el libro olvidado,
una mancha dispersa.
Cuando estrecho tu cuerpo
tengo la blanda sensación de que
estás hecho de estopa.
Me hablas, y tu voz viene de tan lejos
que apenas puedo oírte.
Además, ya no te creo.
Yo mismo, ya curado
de la pasión antigua,
me pregunto cómo fue que pude
amarte,
tan inútil, tan vana,
tan floja que antes del año
de tenerte en mis brazos
ya te estás deshaciendo
como un jirón de humo;
y ya te estás borrando
como un dibujo antiguo,
y ya te me despegas en la mente
como una vieja estampa!
200 AÑOS DE ILUSIÓN Y ESPEJISMO EN MÉXICO
Texto y foto por
Sandra Sánchez Pineda

En la Galería de la Ciudad , ubicada dentro de las instalaciones del Instituto Cultural de Aguascalientes (ICA) , se presenta la obra colectiva: 200 años de ilusión y espejismo en México 2010 , una muestra cuyo objetivo es realizar un homenaje a los héroes sin nombre; a aquéllos de los que no se tiene un registro de su nombre ni del número de ellos pero que lucharon y murieron por un ideal; aquéllos de los que la historia no escribe, pero que pasaron a formar parte de la historia de nuestro país, y de las mujeres que los acompañaron no importando las inclemencias y lo duro de los tiempos de lucha por una nación mejor.
De esta manera, un grupo de exponentes de las artes plásticas de Aguascalientes y a nivel nacional presentan diversos conceptos y propuestas de arquitectura. Así, podemos apreciar la obra de los escultores Ramiro Medina, Anacarsis Saldivar, Carlos Sánchez, Pedro Antonio Hernández, Verónica Zegbe y Ramiro Medina , quienes parecen gritar a través de sus obras para ser oídos y exponer tantos sentimientos, puntos de vista e interpretaciones sobre los sucesos que aún suceden en la actualidad.

Las 14 esculturas se realizaron utilizando las técnicas del bronce patina café, la talla en mármol, cerámica de alta temperatura, escultura en bronce mixta, talla en madera, lámina-esmalte y bronce.
Es importante mencionar que a diferencia de otras exposiciones donde sólo se expone la obra y se dan algunos detalles del autor y su obra, en ésta los escultores plasmaron lo que representa para ellos su obra y lo que la originó, haciéndose de cuadros explicatorios que en mucho ayudan al visitante a entender el porqué de la obra.
Así tenemos obras de concientización social; otras nos hablan de la búsqueda del equilibrio entre el pasado y el presente; de la libertad a que tenemos derecho los seres humanos; de la libertad condicionada; del agobio social, pero también de la esperanza en la vida, ¡en el surgimiento de la vida!
Esta colectiva estará presente hasta el 28 de noviembre en la Casa de la Cultura de esta ciudad capital, de lunes a viernes en horarios de las 10:00 a las 14:00 horas y de las 17:00 a las 21:00 horas. Sábados y domingos de las 10:00 a las 20:00 horas. Los lunes no se abre por la tarde.
CONCURSO DE DISFRACES
Texto y fotos por Julieta Orduña

El pasado 5 de noviembre se llevo a cabo un concurso de disfraces organizado por Jaime Muñoz y Jaime Adolfo Muñoz, fundadores del Centro Cultural Tercera Llamada. Este evento se realizó por primera vez con el objetivo de involucrar a todos los artistas y público en general en las festividades del día de muertos.
La convocatoria no tuvo la respuesta esperada debido a que la difusión no se realizó de manera oportuna y solamente se realizó a través de una red social y en el espacio de tercera llamada. Sin embargo, la tertulia se logró ya que el público que se encontraba en ese momento participó de manera recíproca y a pesar de que solo hubo dos concursantes, Mariana Castillo caracterizada como Frida y Verónica Guerra como Silvia Pinal, el concurso resultó satisfactorio, ya que hubo un empate, una ganó por su vestuario (Mariana) y la otra por su desenvolvimiento (Verónica).El jurado estuvo integrado por un representante de Tercera Llamada (Jaime Adolfo) y por A Escena (su servidora).

Este evento estuvo acompañado por un grupo artístico de actores de la carrera de Gestión Cultural de la UAA , quienes actuaron dos cuadros alusivos a las leyendas tradicionales mexicanas, “Posaderas” y “La china Hilaria”. De esta manera, se dio fin a este concurso en su primera versión, esperando que le próximo año se unan más participantes a este proyecto.
XIV AGUAS BLUES 6 DE NOVIEMBRE
Por Ana Leticia Romo
Ya es tradición que el blues se ponga de fiesta y prenda al publico amante de este ritmo que en esta ocasión se realizo en el teatro Aguascalientes con audiencia total disfrutando de cinco maravillosas horas donde se hizo gala de voces, armónicas, bajos, guitarras y baterías. Este espacio se abre para fomentar el gusto por el blues y además permitiendo a nuevos grupos tocar ante el ahora exigente público hidrocálido que ya lleva catorce encuentros. Por cierto vale la pena conocer los videos.
El evento abrió con Traveling salvation blues band de Aguascalientes, Ten con ten bb del distrito federal, Kosmik rain, el cual se distinguió por la excelente voz de Jimena Segovia) y La rambla, ambas de la capital cerrando con Jimi Mamou originario de San Francisco USA y con una trayectoria de gigante ya que participo durante algún tiempo con músicos de la talla de Bone Wlaker, Chuck Berry y Jhon Lee Hooker.
El festival como siempre fue logrado por el grupo Amigos del Blues (Juan Muñoz, Gustavo Faz, y los hermanos Luis Ariel y Flavio Sifuentes a quienes se suman ahora los chicos blues hijos y sobrinos del cuarteto mencionado). Este año el cartel promocional ostentó un cerro del muerto blusero orgullosamente hidrocálido.
EXPOSICIÓN TESTIMONIOS DE UNA GUERRA. FOTOGRAFÍA DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA EN EL MUSEO REGIONAL
Por Ana Leticia Romo
Con motivo del festejo del centenario de la revolución y dado su carácter, el INAH a través del museo regional, junto con otros 40 museos en toda la república, presenta la exposición Testimonios de una guerra. Fotografía de la revolución mexicana, del curador John Mraz, (especialista en fotografía mexicana de principios del siglo XX); la cual reúne 156 fotografías dividida en nueve temas; el Porfiriato y los movimientos maderista, zapatista, orozquista y villista, la decena trágica, la invasión a Veracruz, el convencionismo y los constitucionalistas.
Y para dar realce a la inauguración el 18 de Noviembre, se invitó al reconocido economista y periodista Humberto Musacchio (Excelsior, La Jornada , Nexos) quien en su conferencia magistral “Revolución mexicana: centenario y fin de una ideología”, expuso ante el auditorio su versión de este último siglo; e inició la plática haciendo hincapié que extrañamente el Partido Acción Nacional no debería haberse sumado al festejo de la revolución ya que en definitiva esta no fue bien observada por aquella facción católica de inicios del siglo XX, origen de dicho partido. Iniciada así la platica, lo que siguió fue subiendo de tono critico resaltando los múltiples errores que han sucedido en nuestro país precisamente por ir acabándose la ideología de desarrollo y justicia que se pretendía con la guerra revolucionaria y que hoy festejamos como logro nacional. Y desfilaron por nuestra mente, gracias a las palabras del expositor, las imágenes de represión hacia los sindicatos, los mineros, los estudiantes y de todo aquel que se revelaba ante la autoridad del poder.
De igual forma fue recordada la situación económica de nuestro actual presente como consecuencias de decisiones unilaterales como la del tratado de libre comercio o el fin del reparto agrario o…, o…, o… tantos desaciertos, que como piezas de rompecabezas, forman la historia del actual México con su tan mermada economía . Por último, ante la sesión de preguntas y respuestas, el conferencista resaltó que de alguna forma al menos el valor del voto ya existe, que habrá de estar orgullosos de los bueno del país que a pesar de todo tiene cultura reconocida en sus pintores, escultores, literatos así como en su artesanía y su cocina y por último resaltó que el pueblo de México es muy trabajador por que ante tanta circunstancia adversa, lo único que queda es dobletear turno sin descanso alguno para medianamente sobrevivir y resaltó que el día que haya un poco mas de bonanza y la primer necesidad no sea pensar como sobrevivir, quizá ese día, se pueda pretender ir gestando una nueva ideología que permita un profundo cambio que al fin y al cabo, es lo que quiere decir la palabra revolución.
La exposición fotográfica estará abierta todavía por algunos meses por lo que hay tiempo para poder apreciarla.
POESÍA
Por Ignacio Velázquez
La herencia del poeta.
Neftalí Coria
Cuando muere un poeta, el mundo ha perdido una luz más. Ha muerto Alí Chumacero (Acaponeta, Nayarit, 1918-México, DF, 2010) y la poesía mexicana pierde a un hombre luminoso, en este momento en que mucho nos falta la luz y la lucidez de los hombres en este país en quiebra humana y tempestades. Quedan sus palabras y, para nuestra fortuna, no precisamente en reposo . Lector profundo de la música del alba y de los acantilados de la sonoridad que va por la vida del poeta, como la misma sangre. Poeta del acierto y la mejor armonía de cada verso que nos entregó en su breve legado. Versos dueños de la exactitud, versos como el dardo que acierta y da en el blanco del ojo que lo mira, fueron los poemas que escribió.
Queda su herencia y mucho es el patrimonio que nos hereda en concisos poemas, en su testimonio como observador y crítico de la literatura mexicana y el arte, en su reconocible trabajo editorial que mucho se le debe agradecer, porque fue editor, corrector, redactor, figura central en la historia del Fondo de Cultura Económica.
La obra poética de Alí Chumacero es la equivalente a la obra narrativa de Juan Rulfo. Breve y sustancial, impecable y reveladora de una poética que ya es el rostro de la historia del siglo XX. Hermosa y delirante como sabemos bien que es la savia del tiempo que a los dos les tocó vivir. Su apego al mundo puede compararse, dado que la sensibilidad tenía un mapa de exploración que les hacía coincidir y en el que ambos mexicanos nacidos en la misma región del país pudieron construir su obra con ciertos momentos en que tienen una evidente relación, además de ser obras breves ambas.
Muy poco se puede decir del poeta nayarita, además de lo que ya se sabe. Su generosidad con los jóvenes poetas y su paciencia para conversar con los aprendices de la poesía. De un humor incontenible y de una ingeniosa manera de reírse de la vida. Hugo Gutiérrez Vega, mientras lo entrevistaban el día de la muerte de Alí, reclamaba que no hubiera cumplido su promesa de vivir doscientos años y que aquel postrer día de su cumpleaños de dos siglos, moriría a manos de un marido celoso. Ingenioso y mordaz, alegre lo vimos conversar con un grupo de jóvenes en sus memorables visitas a la ciudad de Morelia. Conversador incansable, lo recuerdo en el restaurante Las Mercedes en una cena los días de su homenaje que en estas tierras le hiciéramos a principios de los noventa. Una mesa alegre y rebosante de whisky hasta convertirnos en los últimos comensales aquella noche memorable.
La herencia de un poeta está en sus poemas que le sobreviven, pero también en los momentos en los que éste permite a los demás compartir los puntos de vista de la vida y abre las puertas para que otros puedan ser testigos de su diálogo con el mundo. Muchos de mi generación tuvimos la suerte y el privilegio de compartir la conversación y el humor prodigioso de Alí, y allí está una herencia más que recibimos y debemos abonar a su legado. La gratitud de muchos es grande con Alí Chumacero. Sus anécdotas, su sabia alegría, su aguda mirada ante la poesía, son también parte de ese legado que hemos de atesorar en su honor. Pero su verdadera herencia está en las palabras que deja en las páginas de nuestra historia y que se quedan como música en el aire del presente y siguen su marcha en este tiempo de augustas tempestades.
La obra poética Alí Chumacero, breve como lo es, tiene su mayor significado en el aliento poderosísimo y en la música perfecta que su composición contiene. Me atrevo a decir que su poema “Responso del peregrino” es uno de los poemas dueño de la más hermosa musicalidad de la poesía mexicana, tan alto como la mejor música del sonoro Ramón López Velarde. Marco Antonio Campos, en su revisión de este poema, así lo confirma.
Un poeta de pocos poemas tumultuosos, del más alto sudor de la creación poética. La luz hoy ha quedado huérfana sin Alí Chumacero.
En contadas palabras, Alí
Ricardo Yáñez
“Tengo un gusto por las sílabas contadas y un gran amor por la vida”, dijo concisamente Alí Chumacero a Jorge Luis Espinosa en entrevista realizada hará siete años. No menos que el verso de Eliot sugerido por Miguel Ángel Flores como probable epitafio del nayarita ( Proceso 1774), y si bien puesta en pasado y tercera persona, igual funcionaría como tal la breve alocución del autor de Palabras en reposo . En cuanto a la segunda parte de su frase no es difícil deducir, partiendo tanto de sus propias declaraciones como de apreciaciones ajenas, que la vida supo corresponderle. Buen conversador, como se sabe, la fortuna poética no se le acababa en la escritura. Recogida su voz de diversas fuentes, y aquí remitimos al curioso lector al libro Alí Chumacero, pastor de la palabra, prologado por Gabriel Bernal Granados y con una Nota del editor Ramón Córdoba, Concaculta, el INBA y Alfaguara (2004) armaron una especie de charla del poeta con el lector, de la cual entresacamos los siguientes que llamaremos aforismos:
Los libros buenos son como la sonrisa de los niños: de golpe nos dan su alma.
Para mí es mucho más importante tocar un brazo, mirar unos ojos, caminar por una calle en buena compañía que escribir un poema… Renunciaría al más hermoso de mis poemas por recibir una mirada grata.
A nada es comparable la mirada de una persona hacia otra si en ese acto hay una fe y una proyección amorosa.
El amor es un testimonio de que se puede recurrir a un alto argumento para decir: “Aquí estoy, vivo.”
El enamorado es un hombre que, de todas maneras, está vivo en el mundo, no importa que sufra, se divierta o goce, que esté triste, melancólico o jubiloso.
El dolor es una forma intuitiva de conocimiento.
La religión es una manera de justificarse ante el mundo y el amor es una manera, paralela a la religión, de salvarse frente al mundo. Quien ama y cree está del otro lado.
Cuando dos seres se integran en uno se siente como producto la esperanza de que, aunque sólo sea por unos instantes, nos hallamos a salvo de la desaparición.
Creo en la inspiración. La mía tuvo un origen más profundo que amplio.
Yo escribo y luego aplico, claro, el razonamiento, la racionalidad, a fin de que se concrete algo de toda aquella corriente que ha salido del inconsciente.
Sin embargo, se puede decir que mi poesía no llegó a ninguna culminación; quizá eso sea el defecto, quizá sea esa la virtud.
Y si el futuro me obliga a pensar que de mis textos no va a perdurar una sola línea, no me importa. Tuve una vocación, y la he cumplido.
Mi poesía es como es y, de acuerdo con esto, prefiero pocos lectores inteligentes que no multitudes indocumentadas.
La poesía es un género que no se puede enseñar… es un arte alejado de la literatura.
La poesía no es una religión, es una brujería.
El poeta intuye formas de conocimiento, llamémosles así, que luego el filósofo va a desarrollar.
Tan legítimo es un poema sencillo como uno complicado.
Cuando se escribe la soledad se radicaliza. El poeta se siente absolutamente aislado, se adentra en un mundo cercano al del místico, o al del tonto; se separa del mundo circundante, en el que fluyen solamente las corrientes internas, que una vez plasmadas dan una especie de satisfacción, de equilibrio. Pero la soledad, que sigue siendo la madre de la poesía, no se destierra; sigue siendo el ingrediente necesario, privado, que da el impulso a la poesía.
Tan buen poeta puede ser el desordenado como el ordenado.
El poeta no es más que un momento frente a un mar de eternidad.
A un verso hermoso no lo tumban ni todas las eternidades.
La poesía del joven es siempre más sencilla, más pura, más limpia, menos complicada. Conforme se va viviendo con más intensidad, la sencillez se va haciendo concepto: el poema va más al concepto que al sentimiento desnudo.
A veces pienso que la poesía es el espíritu.
El poeta, como todos los artistas, es un pastor del tiempo. Va cuidando la desaparición. Quizá entonces resulte mejor decir que el poeta es un pastor de la muerte.
Cuando un poeta ha escrito más de tres poemas o tres libros, menos le pesa la muerte. Entonces puede pensar hasta en suicidarse.
La escritura de un poema supone una actitud de angustia que se resuelve en cuanto le pones punto final… El silencio, en cambio, es la angustia sin término, la frustración de una posibilidad y, sobre todo, el terror de pensar que esa frustración pueda ser definitiva.
Poesía y sociedad tienden a rehuirse por la incompatibilidad de los métodos a que recurren, por el desdén que una y otra se dedican.
El poeta edifica con sus propios materiales un universo privado, y en ese ámbito procede a bautizar con un “sentido nuevo” las palabras.
No se trata de que el poema sea forma en el sentido de que deje de tener sustancia, sino que tenga un contenido. Lo racional tiene que actuar sobre el inconsciente a fin de que el poema sea un trabajo bien hecho.
Hay que confesar que el azar es poeta a veces.
Entrevista con Alí Chumacero
Alí Chumacero, lector y poeta
José Ángel Leyva
El pasado jueves 30 de septiembre, es decir veintidós días antes de su deceso, el poeta y editor Alí Chumacero dio a José Ángel Leyva la que sería su última entrevista. Galardonado, entre otros, con los premios Xavier Villaurrutia, Alfonso Reyes, Amado Nervo, el Nacional de Lingüística y Literatura y el Internacional de Poesía Jaime Sabines-Gatine Lapointe, Alí fue autor de una obra poética breve y excelsa, así como, en sus propias palabras, un “obrero de las letras”. En esta postrera conversación habla de su poética, de su labor editorial y de otras pasiones que lo acompañaron a través de su prolongada y fecunda vida.
El poeta se pasa la lengua por los labios y saluda a manera de respuesta al inevitable ¿cómo estás?: “No me quejo, podría estar mejor, porque estoy dispuesto a vivir aún otros cincuenta años. Lo que me molesta de tanta vida es que mis amigos de ahora ya no estarán entonces.” Me recibe en el centro de su enorme y ordenada biblioteca, junto a una pintura, sobre la cual ha dispuesto una serie de fotos con sus amigos más cercanos, más queridos, a los que la familia les permite visitarlo. Entre ellos destaca la imagen de Carlos Montemayor. “Éramos grandes amigos. Nos veíamos todas las semanas. Me vino a ver antes de morir y no me dijo que estaba enfermo.” Su hijo Luis permanece atento a cualquier requerimiento, se pasea por la casa, busca algún libro, conversa, bromea, comenta sobre un editor del que afirma tiene pésimo prestigio. Alí lo intercepta y dice socarrón: “Ya tiene prestigio… malo…, pero prestigio.” Hablamos de muchas cosas, menos de sus dolores. Abre una Coca Cola de dieta y le da pequeños sorbos. Es la señal para dar inicio a ésta que, sin saberlo, será la última entrevista que el poeta conceda.
–Alí, tu carrera como poeta fue corta, al menos en lo que a publicación de libros se refiere: Imágenes desterradas , 1948; Palabras en reposo , 1956, y Páramo de sueños , 1994. Se puede hacer un libro con las entrevistas que te han hecho y seguramente muchas han redundado en la misma pregunta: ¿se detuvo tu pluma o sólo decidiste no dar a conocer tu obra?
–Comencé a escribir desde muy joven, pero comencé a publicar a partir de 1940 en una revista que se llamó Tierra Nueva , que dirigíamos José Luis Martínez, Jorge González Durán, Leopoldo Zea y yo. Es cierto, he publicado poco, pequeños libros de poesía. Por una o por otra razón he desechado textos que me parece que no son el producto que yo deseo comunicar. Mis dos primeras obras tuvieron al inicio muy mala suerte porque nadie las leía. Con el tiempo se fueron descubriendo y cada vez más lectores y críticos le dedicaron estudios, reflexiones, comentarios. Pero insisto, eso no sucedió en la inmediatez de su publicación, sino muchos años después. A mi edad, noventa y dos años, soy un escritor que se suma a la historia de la literatura.
– ¿Cuáles fueron esos temas sobre los cuales te hubiese gustado escribir y no lo hiciste o lo hiciste pero sin éxito?
–Me hubiese gustado escribir poesía de lo cotidiano. No bastaba con la inspiración, ni con la conciencia de sus posibilidades; era necesario lograr un tono que la alejara de lo inmediato. Mi poema “De amorosa raíz”, es un poema escrito a los diecinueve años. Ha sido muy estudiado, celebrado, leído por muchísima gente. A mí me gusta, es un poema bonito, pero de ninguna manera es representativo de mi obra poética. La poesía que yo escribí es reflexiva, habla del amor, de la vida, pero no sobre los acontecimientos personales; no habla de manera directa de mis asuntos vivenciales, de mi experiencia, sino de los sentimientos universales, del pensamiento. Versos que no remiten al lector a mis circunstancias personales, inmediatas, sino al hombre en su sentido más amplio y a la vez más específico. “De amorosa raíz” corresponde a la pluma de un muchacho; es un poema mal hecho, pero llama la atención por la intensidad con que aborda el tema del amor.
– ¿En qué momento y por qué dejaste de escribir o publicar poesía?
–Cuando escribí mi tercer libro. Nadie me leía y continué escribiendo más lentamente, rompiendo y tirando muchos poemas que no me dejaban satisfecho. No puedo decir que abandoné la poesía, sólo me alejé un poco de la escritura poética. Sentí que la gente no entendía mi obra, que me exigía una poesía directa, realista, sobre las experiencias personales, y eso a mí no me interesa. No me gusta la poesía confesional. No quiero decir que no tenga derecho a existir ese tipo de poesía, sólo que a mí no me gusta la poesía que nombra de manera directa, personal, la realidad. Conservo algunas carpetas con poemas inéditos porque son poemas que no me convencen. Tengo dudas sobre darlos a conocer o no. Allí quedarán para que después de muerto alguien valore si deben o no aparecer. Claro, tardará mucho tiempo, porque ese día aún está lejos. Hice también crítica literaria, o más bien exposiciones de mis lecturas, libros publicados y notas que se quedan allí para ser valoradas si se editan o no.
–En tu poesía hablas mucho del silencio. ¿A qué silencio te refieres? Porque el silencio físico lo desconocemos, no lo experimentamos en vida, el silencio absoluto es la muerte.
–Cuando hablo del silencio hablo, por supuesto, de la ordenación del poema con el tema que trata. Hecho el poema, éste se despega de su tema, es una creación. El silencio es una forma de admirar, de contemplar aquello que solamente unos cuantos son capaces de percibir. Por ejemplo, la poesía de Pepe Gorostiza es una obra que muy poca gente lee porque es complicada, difícil de entender. Es la poesía de mayor altura que se ha escrito en México. Es una poesía del silencio. El silencio al que me refiero es ése, el de la poesía.
– ¿Y la disciplina, Alí? ¿Qué significan para ti la dedicación, la constancia, el compromiso?, ¿cuánto tienen que ver con la brevedad de tu obra poética? Recuerdo alguna vez que le pregunté a Edmundo Valadés por qué no había escrito más y me respondió: “Porque cuando me siento a escribir o pienso hacerlo, la tentación llama a mi puerta… lo dudo un instante y casi de manera invariable le abro.” ¿Qué haces tú con la tentación?
–Eso es cosa de viejos. Yo estoy en permanente juventud, en la flor de la vida. Pienso que voy a vivir muchos años, o eso deseo y lo que sobra es tiempo [carcajadas]. Soy un gran lector de la Biblia , del Viejo y el Nuevo Testamento. Me he empapado, o por lo menos humedecido, del gran pensamiento judío y cristiano. Es un libro que me ha ayudado mucho a trabajar las formas profundas. No tengo conciencia del hecho poético que determinó mi escritura. Recuerdo que hice un libro de poemas antes de pensar en publicar. Me lo pidió un amigo para leerlo y nunca más volví a ver esa libreta en la que estaba escrito. Se perdió. Ojalá y algún día aparezca y se den a conocer esos versos juveniles. Como lo que son, parte de una edad, de una etapa de la vida. No soy de los que se arrepienten y ocultan su trabajo. Eso se lo dejo a los hombres serios. Nunca he sido amigo de éstos, los detesto. El hombre serio pone un retrato de la tontería por delante, de autodefensa. La seriedad es una forma de la muerte. Por eso nunca hice una carrera, que es el sueño de todo hombre solemne: tener éxito, poder, autoridad. El hombre alegre tiene, por supuesto, momentos de sosiego para ponerse a escribir y debe aprovecharlos a plenitud. No riñe pues la alegría, la celebración, con el acto creativo. Nadie ha sido más desordenado que yo, pero cuando me encerraba a escribir, nadie podía interrumpirme. No significa que me pusiera serio, asumía mi dedicación y compromiso y no admitía que nada ni nadie me distrajera de ese retiro. Una vez concluida mi entrega, salía a buscar a los cuates, que no siempre eran del gremio literario, y me divertía horrores.

Fotos: Barry Domínguez
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–Y tu faceta de editor, que es la otra parte que más se conoce y reconoce en tu trayectoria, ¿cómo se inició y cómo se fue adhiriendo a tu vida?
–Cuando nos fuimos a vivir a Guadalajara yo era un niño de primaria. Mi padre leía El Universal y yo seguía junto a él de cerca los acontecimientos de la época, como el juicio al general Obregón. Un proceso muy interesante. La lectura de los diarios me hizo un hombre muy enterado de los sucesos políticos y culturales, un hábito que nunca he abandonado. Fui nadie porque no tuve chambas importantes, no ocupé cargos públicos, no hice dinero. Lo único que me interesaba eran los libros, la lectura. En 1950 llegué a trabajar al Fondo de Cultura Económica (FCE) donde he permanecido toda mi vida. Desde hace sesenta años leo, corrijo y hago libros para el FCE. Hice periodismo literario. Algo que dejé de hacer porque estoy postrado en una condición poco emotiva o estimulante, pero leo todo lo que puedo, todo aquello que mueve mi interés. Conocí la forma de hacer libros en la revista Tierra Nueva. Me iba a la imprenta para ver cómo se efectuaba el proceso, desde la selección de tipos de plomo, las cajitas, los mecates, la corrección de pruebas, etcétera. Ha cambiado muchísimo todo el trabajo editorial. Luego me fui a trabajar a los Talleres Gráficos de la Nación. En 1950, vino la invitación para laborar en el FCE. El salario era un poco mejor, pero no mucho. El atractivo era lo que significaba una editorial como el Fondo y lo que publicaban: libros de filosofía, de economía, de historia, ciencias sociales, de psicología y, por supuesto, de literatura. Como un obrero, porque eso era yo en el Fondo, aprendí el oficio del editor a través de la lectura, de la observación. Leía de todo y eso lo consideré siempre un privilegio más que un trabajo, pero mi lugar fue siempre el de un obrero.
–Naciste en 1918, tienes una mirada completa sobre las distintas generaciones de poetas en este país. ¿Crees que la poesía en México se debate entre la tradición, de la literatura española, y la búsqueda?
–No, definitivamente. La poesía mexicana se nutrió siempre más de la poesía francesa y clara, también de la de España. Pero siempre ha existido un sentimiento de rechazo hacia lo español por lo que ha significado en términos de dominio, de conquista. Creo que no fue sino hasta con los Contemporáneos cuando se vuelve a retomar la tradición española, pero los poetas mexicanos siempre han puesto los ojos en otras culturas. La literatura postrevolucionaria ha influido más de lo que se cree en las nuevas generaciones. Desde que aparecieron las vanguardias en México, en 1920, su presencia fue de apariencia efímera, pero dejaron una estela imperceptible en las nuevas generaciones.
– ¿Cuáles fueron en realidad los criterios que rigieron en Poesía en movimiento , ese libro canónico en el que participaste a fines de los años sesenta? ¿Qué ha cambiado?
–Simplemente era la poesía que estaba viva en ese momento, que se movía. Claro, eso fue en el siglo XX. Ha pasado mucho tiempo y los cambios son notables, muy hondos. Hoy se escribe una poesía que lo deja a uno atónito por violenta o por ser el fruto del desorden. Quienes participamos en esa selección aportamos puntos de vista y nombres de libros y de autores. Eso era lo que había y merecía la pena destacar. Hoy el panorama poético es muy diferente y más complejo.
–En los poetas actuales parece dominar más el anhelo de prestigio social que el de lograr una obra trascendente. ¿Cómo viviste tú el hecho de ser reconocido como poeta?
–Carecía de prestigio, bueno o malo. Nadie me leía. De mi primer libro, Imágenes desterradas , se imprimieron sólo quinientos ejemplares. Pasados diez años aún se podían encontrar ejemplares sin abrir. No fui un poeta popular, fui más bien un autor difícil. Con el paso del tiempo mi poesía fue descubierta por los propios poetas jóvenes y poco a poco me incorporaron en su canon.

Foto: Lola Álvarez Bravo, 1941
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–Vuelvo a una pregunta contigua a otra que ya te hice. Si no hubieses sido poeta y editor, ¿qué te hubiese gustado ser?
–Cirquero. Siempre me atrajo mucho la acrobacia, pero soy pésimo deportista. Intenté jugar futbol y beisbol. Algunas veces, de niño, me puse los guantes de box con compañeros, pero el resultado fue el mismo, un rendimiento nulo. Así que el circo me quedaba lejos por esa razón. Mi otra pasión, además de la lectura, han sido los toros, la tauromaquia. Ser torero fue un sueño, pero no tuve oportunidad de probarme en el ruedo. Como dije, fui una persona muy torpe para los asuntos del deporte. Es un arte que descubre los instintos más ocultos del público y del torero. Para mí es un arte, un espectáculo alejado de la compasión, de la piedad. Desde 1930 me aficioné a la fiesta brava y he sido un taurómaco, un taurófilo, un taurómano [risas]. He publicado algunos textos sobre el arte taurino y me avergüenzo de ello, porque no soy un experto y no acostumbro a escribir sobre algo que no domino. Hay algunas notas que no di a conocer, están allí, en mi carpeta en reserva. Nunca escribí poemas taurómanos, pero sí algunos versos relacionados. Yo veo los toros desde la barrera, desde el relajo. Me aparto de los taurinos que no hablan de otra cosa. De hecho huyo de quienes son fieles a un solo tema, los monotemáticos. A la media hora de escucharlos ya te quieres suicidar. Alguna vez conocí a Manolo Martínez, el último gran torero de México. Hablamos un buen rato y hablamos de un poema que alguien le dijo que era mío y hablaba de la fiesta taurina. Él reconoció que lo había leído, pero me confesó que no lo había entendido. Claro, me dije, él no está para entender, sino para matar. El día que un torero entienda un poema se acabó la fiesta [risas].
–Alí, te ha tocado ver casi un siglo de la historia de México, desde la pos revolución hasta una etapa cruenta en que el crimen organizado pone en jaque al Estado y a la sociedad. ¿Cómo dirías que ha transcurrido esa historia de tu país en el periplo de tu vida? ¿Qué ha cambiado?
–México lo que ha hecho es complicarse la existencia. Yo no sé nada de política, no soy político, soy un lector y un poeta que atestigua el paso de la historia. La idea que se tuvo luego de la Revolución o lucha armada hace cien años, de reunirse y ponerse de acuerdo para no continuar matándose unos a otros, fue una excelente idea y una indispensable acción, formar el Partido Nacional Revolucionario. Los asesinatos menguaron considerablemente, pero se continuaron dando. El PNR tuvo como objeto enriquecer a algunos y empobrecer a muchos. La muerte de Obregón fue planeada por religiosos, no se nos olvide. Aunque la vida política se institucionalizó, el asesinato ha sido un mecanismo de control, de poder. El más lamentable ejemplo es el de Díaz Ordaz cuando ordenó la masacre de estudiantes. El deseo de matar se ha manifestado de distintas maneras. Después de Díaz Ordaz no ha habido un presidente de la República que no haya asesinado, que no haya consentido el crimen, que no premie a un asesino. Los narcos no son más que una extensión de la forma como se ha ejercido el poder en México. Se asesina a quienes no están de acuerdo con el sistema. El derecho al empleo debería de ser sacrosanto. Mientras no exista en México el respeto absoluto al derecho popular a la salud, a la vivienda digna, a la posibilidad de educarse y de tener acceso a los libros, no será posible imaginar una nación distinta a la que estamos padeciendo. Eso lo afirmarán o negarán los que entienden o dicen que entienden. En verdad, yo no entiendo nada.
– ¿Qué lees ahora? ¿A qué dedicas tu tiempo?
–Desde que caí en cama, mi lectura de todos los días es la Biblia. Tengo varias ediciones de este libro. La que más me interesa es la clásica, la antigua. El Nuevo Testamento es un ejercicio ecuménico en el que participan judíos y cristianos, hasta protestantes. Pero no tiene el encanto de la vieja Biblia.
– ¿Desde qué ánimo o perspectiva la lees? ¿Por qué lees sólo esa obra?
–La leo como una obra de aventuras y porque es un libro que no se termina de la noche a la mañana. Es un libro muy pesado. Por ejemplo, lees el Éxodo y le vas siguiendo la pista a Moisés por la Península , luego en el Monte Sinaí, donde recibe los Diez Mandamientos. Es una obra muy divertida e interesante y puedes leerla y releerla sin que te aburra. Pero yo de religión sé lo mismo que de ajedrez: nada
El guía de los escritores noveles

Foto: Barry Domínguez
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Ricardo Venegas
L legaba a la asesoría del Centro Mexicano de Escritores (CME) con gafas oscuras y con el saco impecable. Acompañado por Carlos Montemayor, fue riguroso en lo que generosamente daba y asumía: ser guía de escritores que comienzan como tales. Solía decir: “El escritor joven no tiene una guía y es más difícil caminar sin eso.”
En las instalaciones del CME, Alí Chumacero merodeaba el recinto como una leyenda viviente, disfrutaba convivir con las nuevas generaciones, caminaba entre fotografías de escritores desaparecidos y vivos: en un extremo José Carlos Becerra, Juan José Arreola, Ricardo Garibay… y en otro Carlos Fuentes, Jorge Volpi, José Agustín… (Un libro de la secretaria-administradora del CME, Martha Domínguez Cuevas, sobre el particular, Los becarios del Centro Mexicano de escritores (1952-1997) , es un volumen donde se consigna un período importante y la nómina de los becarios de esta noble institución creada por escritores para formar escritores.)
La lección de Alí fue la del orfebre, minucioso y reservado. Si en la lectura del texto de alguno de los becarios había palabras mal utilizadas, siempre fue benévolo y preciso, pero sin concesiones; cuando los errores eran garrafales entonces sí había que ponerse una coraza, porque a uno le llovían no sólo las críticas irascibles de Montemayor, sino las burlas de los más doctos e inmejorables en su oficio. También se leyeron textos sin errores, no había nada que corregir y era, para muchos, desconcertante. Se dijo que en las últimas generaciones no se becó a la poesía, sólo al teatro, el cuento, la novela y el ensayo, quizás porque debajo de cada piedra se puede encontrar a alguien que se dice poeta.
Los ensayos sobre Ricardo Garibay, volumen que propuse para mi proyecto, recibieron una avalancha incendiaria; a veces, en los momentos más bochornosos llegué a pensar que lo que no pudieron decirle al autor de Fiera infancia –ni éste se lo hubiera permitido con su feroz personalidad– me lo decían a mí, pero entendí que si algo es el escritor es precisamente lo que escribe: su memoria, el uso que hace del lenguaje y sus herramientas (organismo de relojería y ser vivo, diría Paz), el que hereda de sus maestros y el que comparte con sus contemporáneos. La crítica que en algún momento percibí como negativa se convirtió en la lección formativa más importante de mi trabajo.
De a ratos, Chumacero era condescendiente cuando se refería a Garibay y comentaba: “Ese cabrón era de Autlán de la Grana , Jalisco.” Después aduje que era por la rivalidad que siempre tuvo con Arreola, quien era oriundo de Zapotlán, Jalisco, aunque siempre se supo que era hidalguense.
Luego de la hora de los alimentos y del generoso vino que acostumbraba antes de la sesión, llegaba con las mejillas sonrosadas y con una templanza que no era sobreactuada, sino natural en un poeta que había leído cientos de títulos como corrector del Fondo de Cultura Económica, en donde fue reconocido por ser rector de los criterios editoriales de la institución, y a quien todo becario preguntaba sin dudar si una palabra se escribía de determinada manera por alguna norma que así lo estableciera. Esta ecuanimidad, el pulso templado, “la emoción desapasionada” de la que hablaba Villaurrutia (le escribió el prólogo a sus Obras completas editadas en el FCE), estaban presentes en Alí Chumacero.
Ocasión memorable fue aquella en la que, en plena sesión, y mientras leíamos algún texto de los compañeros, apareció un colibrí que entró por la puerta principal. Estábamos impresionados; el colibrí estaba suspendido y se había acercado un poco más hacia nosotros, como pequeño helicóptero en busca de sus tripulantes. Montemayor quedó mudo ante lo que parecía una escena escrita por Lewis Carroll.
Probablemente los momentos más placenteros fueron aquellos en los que un brindis suspendía la sesión: Johnnie Walker etiqueta roja para los becarios y etiqueta negra para los maestros. No había reclamos. Estar con ellos y sentirse en el Olimpo de los escritores bastaba; el ambiente en la sala era agradable y relajado. Chumacero habló de Manuel José Othón, bardo potosino que creyó innecesario cualquier vínculo con la capital de la República. Othón es resonancia del poeta que escribe sin someterse a las tendencias, antes bien a la tradición de sus lecturas.
Por iniciativa de la revista literaria Mala Vida y el promotor cultural Alberto Vadas, quien dirigía el centro cultural La Tallera en Cuernavaca, se realizaron las gestiones para organizar en 2005 el homenaje que se llamó Alí Chumacero en Cuernavaca. Como becario tuve acceso al maestro y, tras consultar su estrujada agenda, aceptó.
Nos recibió el pintor Leonel Maciel en la oficina de Vadas quien, sin dudarlo, le dijo: “Maestro, es usted la persona más importante que he tenido en mi oficina.” Antes de ir a la lectura-homenaje, Vadas obsequió a Chumacero el óleo de un torero burlando al toro. La tauromaquia era una pasión compartida y don José, asistente del poeta, no dudó en depositar de inmediato el cuadro en el auto del homenajeado. Había llegado la hora de escuchar al poeta.
Una multitud saturó el auditorio del lugar, lectores de la calidad del ajedrecista y cineasta Marcel Sisniega fueron testigos de lo inédito: Alí Chumacero, nayarita igual que Amado Nervo, estaba en Cuernavaca y nos iba a leer “Poema de amorosa raíz”. Sólo José Emilio Pacheco, Hugo Gutiérrez Vega, Sergio Mondragón y Salvador Elizondo nos habían visitado en los últimos años. La vida literaria en Cuernavaca se había visto reducida a la pobreza anímica de las instituciones culturales. Se habló del poeta, le dedicaron algún poema y tocaba el turno al homenajeado, quien comenzó a leer los versos de un poema inmortal: “Antes que el viento fuera mar volcado, / que la noche se unciera su vestido de luto...”Escuchar a un poeta que ha navegado mucho era una experiencia que pocos habían vivido. Alí Chumacero quedó tatuado esa noche en los que aman la poesía mexicana.
XII ENCUENTRO DE POETAS DEL MUNDO LATINO
Por Ana Leticia Romo
Por tres días , gracias al Instituto Cultural de Aguascalientes, a través del CIELA “Fraguas”, se logró el XII Encuentro de Poetas del Mundo Latino que tuvo este año como homenajeados especiales a los poetas Luis García Montero y Eduardo Lizalde. Las actividades se adornaron con la inauguración de la exposición “La belleza perseguida”, de Tere Leal, en la Galería del CIELA y en homenaje a Eduardo Lizalde y Luis García Montero, se realizaron diversas mesas de lectura con Rosabetty Muñoz, Anissa Mohammedi, Fernando Valverde, Juan Carlos Quiroz, André Doms, Emilio Coco, Yolanda Pantin y Marco Antonio Campos.
Los eventos concluyeron el martes 26 con una cuarta mesa de lectura en la Universidad de las Artes a cargo de los poetas invitados, Ilse Díaz, Paloma Mora, Patricia Ortiz, Juan Carlos Quiroz, Rubén Chávez y Ricardo Esquer, y el broche de oro fue la entrega del Premio de Poesía del Mundo Latino “Víctor Sandoval” 2010 a los poetas Luis García Montero y Eduardo Lizalde. Los poetas nos regalaron con obras inéditas en el primer caso y con una excelente antología personal en el segundo, que incluyó obras de "Cada cosa es Babel" en 1966, "El tigre en la casa" en 1970 "La zorra enferma" en 1974, "Tabernarios y eróticos" en 1989, y "Otros tigres" en 1995.
Aquí se comparten dos pequeñas poesías que se espera sirvan para motivar al lector a buscar y disfrutar de la obras de estos dos grandes poetas.
Eduardo Lizalde
Amor
La regla es ésta:
dar lo absolutamente imprescindible,
obtener lo más,
nunca bajar la guardia,
meter el jab a tiempo,
no ceder,
y no pelear en corto,
no entregarse en ninguna circunstancia
ni cambiar golpes con la ceja herida;
jamás decir "te amo", en serio,
al contrincante.
Es el mejor camino
para ser eternamente desgraciado
y triunfador
sin riesgos aparentes .
Luis García Montero
Habitaciones separadas
Está solo. Para seguir camino
se muestra despegado de las cosas.
No lleva provisiones.
Cuando pasan los días
y al final de la tarde piensa en lo sucedido,
tan sólo le conmueve
ese acierto imprevisto
del que pudo vivir la propia vida
en el seguro azar de su conciencia,
así, naturalmente, sin deudas ni banderas.
Una vez dijo amor.
Se poblaron sus labios de ceniza.
Dijo también mañana
con los ojos negados al presente
y sólo tuvo sombras que apretar en la mano,
fantasmas como saldo,
un camino de nubes.
Soledad, libertad,
dos palabras que suelen apoyarse
en los hombros heridos del viajero.
De todo se hace cargo, de nada se convence.
Sus huellas tienen hoy la quemadura
de los sueños vacíos.
No quiere renunciar. Para seguir camino
acepta que la vida se refugie
en una habitación que no es la suya.
La luz se queda siempre detrás de una ventana.
Al otro lado de la puerta
suele escuchar los pasos de la noche.
Sabe que le resulta necesario
aprender a vivir en otra edad,
en otro amor,
en otro tiempo.
Tiempo de habitaciones separadas.
SALOMÓN RODRÍGUEZ, PIANISTA
Texto y foto por Julieta Orduña

Como es ya costumbre todos los sábados tenemos la oportunidad de disfrutar música variada en Casa Terán y señalo variada porque se programan cada semana diversas veladas con música jazz, popular y clásica, como fue el caso del 23 de octubre, donde un joven pianista llamado Salomón Rodríguez mostró un programa ambicioso con obras de Bach, Chopin, Mozart y Manuel M. Ponce.
El curriculum de Salomón, de tan sólo 16 años de edad, ya es muy vasto ya que se ha presentado en varios escenarios como Casa Terán, Museo de Aguascalientes, Escuela de Música Sacra, Plaza Patria, en algunos cafés e incluso en la televisora local. Es estudiante del CBTis39, en la especialidad de Administración.
Su vocación musical es evidente y un claro ejemplo fue la ovación que tuvo de aquellos que lo escuchaban en la sala Alfonso Esparza Oteo. Un gran ejemplo de tenacidad, talento y la invitación de Salomón es que se sumen más jóvenes a la cultura ya sea como creadores o como público y terminar de una vez con este clima de tensión y violencia, es uno de los caminos a seguir.
GALA DE OPERETA
Por Julieta Orduña
Con motivo del 435 Aniversario de la Ciudad y en una noche de fiesta, el Teatro Aguascalientes lució en todo su esplendor, sobre todo con butacas llenas (que mejor que ver un teatro en esta situación, sería ideal que siempre estuviera así). La Gala de Opereta fue el espectáculo que dio fin a los festejos que concluyeron el 24 de octubre.
Esta gala estuvo integrada por el Ballet Nacional de Eslovaquia, la Orquesta Sinfónica de Hungría y solistas de la Ópera de Viena. El programa incluyó desde temas interpretados por la orquesta como La princesa de Czardas y Danza Húngara No.5 , de E.Kalman, así como Marcha Radetzky y la Polka de los Cazadores de J. Strauss. La intervención de los solistas, mezzosoprano Christiane Marie Riedl y tenor, Igor Kucer, con El país de las Sonrisas aria de Sou Chong y Canción de Giuditta de la Opereta Giuditta , finalizando con el Time to say goodbye .
El ballet Nacional de Eslovaquia, uno de los más antiguos de Europa, le dio toques de dinamismo, y enmarcó un concierto integral (música, danza y canto), tuvo su intervención con Danza china y rusa del ballet del Cascanueces y el que más gustó Can Can y un tango (al estilo ballet clásico, algo no tan visto por los latinos).
Sin duda, la ópera y la música clásic, siguen vigentes, solamente hay que difundirlas y hacerlas agradables, como en los países europeos, y llegarle a niños y jóvenes, no hacerlos elitistas; esto puede cambiar el gusto musical popular que ya tan deformado está para la nuevas generaciones.
INSTITUYEN EL AÑO HERNANDIANO EN HONOR DE QUIEN ES CONSIDERADO SÍMBOLO DE LA REPÚBLICA
Fuente: Periódico La Jornada, domingo 31 de octubre de 2010, p. 3

España evoca a Miguel Hernández, “poeta del pueblo”, a 100 años de su natalicio.
El Instituto Cervantes de Madrid dedicó 12 horas de lectura en voz alta a sus versos
Murió encarcelado por el franquismo, que lo acusó de traidor; ahora, la familia exige declararlo inocente
Miguel Hernández murió en la cárcel a los 31 años como preso político. Una vida
corta en la que logró un grandioso trabajo poético. Sobre estas líneas se muestra
una de las fotografías más famosas del poeta que circula en Internet .
Agencias
Madrid, 30 de octubre. La vida y obra del poeta alicantino Miguel Hernández fueron recordadas este sábado durante un homenaje que se le ofreció en el Instituto Cervantes de esta capital, al conmemorarse en centenario de su natalicio. Durante 12 horas continuas escritores, actores, músicos y familiares del poeta leyeron versos de quien es considerado uno de los mejores vates de España del siglo XX, símbolo de la República y víctima de la Guerra Civil española.
Con el título de La voz de la palabra, desde el mediodía hasta la medianoche, sus versos resonaron en el homenaje colectivo organizado por el ayuntamiento madrileño y la Unión de Actores. También se realizaron actividades infantiles con cuentacuentos, además de teatro, música y danza.
El homenaje comenzó con un fragmento de La elegía, poema dedicado a Luis Almarcha Hernández. En el auditorio resonó: “Un manotazo duro, un golpe helado,/ un hachazo invisible y homicida,/ un empujón brutal te ha derribado”, grabadas por Paco Rabal, fallecido en 2001.
Entre quienes participaron en este homenaje estuvieron Carmen Caffarel, directora del Instituto Cervantes; Jorge Bosso, secretario general de la Unión de Autores; Pilar Bardem, presidenta de Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión; el cantante Luis Eduardo Aute, además de Rosa Moreno Hernández, María José Hernández y Lucía Izquierdo, sobrina, nieta y nuera del poeta, respectivamente.
En Elche, Alicante, concluyó también el tercer Congreso Internacional acerca de Miguel Hernández, con la conferencia Viento del pueblo y la poesía oral , del catedrático Juan Cano Ballesta.
Vida herida
Miguel Hernández nació en Orihuela, Alicante, el 30 de octubre de 1910. Niño autodidacta que se rebeló contra su destino de cabrero, fue poeta de los pobres y del pueblo, de la reivindicación social y de un compromiso que lo llevó a la cárcel terminada la Guerra Civil española. El 30 de octubre habría cumplido 100 años. Pero murió a los 31, en la prisión de Alicante, por tuberculosis.
España conmemora este 2010 el Año Hernandiano y ha recuperado la memoria de uno de los poetas más importantes del siglo XX español, a quien el franquismo quiso censurar, incluso muerto.
Es recordado con homenajes por toda la geografía española, la publicación de sus obras completas, la gira de Joan Manuel Serrat con Hijo de la luz y de la sombra , que se completa con 18 cortos de destacados cineastas como Manuel Gutiérrez Aragón, Isabel Coixet y José Luis Garci.
Un congreso internacional sobre la vigencia de su obra y la exposición La sombra vencida , en la Biblioteca Nacional, están entre las actividades que lo han reivindicado, además del Premio Nacional de Poesía Joven Miguel Hernández, creado por el gobierno.
La del poeta fue siempre una voz herida por las dificultades: el esfuerzo por ser reconocido por una generación de intelectuales en la que no todos lo apoyaron, la tragedia de la pérdida de un hijo y la Guerra Civil española. Una vida corta en la que logró un grandioso trabajo poético.
Obligado a seguir el empleo de su padre, dejó la escuela en su Orihuela natal a los 14 años para dedicarse al cuidado de cabras. Pero por las noches leía, con un interés muy vivo por la poesía.
Su amistad con el canónigo Luis Almarcha Hernández y con los integrantes de un grupo literario en Orihuela alimentaron con libros su ansia autodidacta.
Como “pastor un poquito poeta”, como se definió en una carta enviada a Juan Ramón Jiménez pidiéndole en 1931 que leyera sus versos, marchó a comienzos de la veintena a un Madrid en el que le costó ser reconocido y aceptado por muchos de los integrantes de la Generación del 27, entre ellos Federico García Lorca. Sus verdaderos amigos fueron Vicente Aleixandre y su admirado Pablo Neruda, otra de sus fuentes de inspiración, como Jorge Guillén.
No había cumplido aún los 26 años cuando escribió El rayo que no cesa , magistral poemario con el amor por tema.
Supo conjugar lo íntimo con lo político, la emoción vivida en privado con la arenga pública. Escribió sobre el deseo sexual, sobre los sentimientos profundos, sobre el compromiso social y político y sobre el desaliento de una Guerra Civil que duraba demasiado.
Fue un “poeta universal”, porque su obra se conoce en el mundo; un “poeta necesario, porque refleja un periodo terrible de la historia española” y un “poeta de la memoria, porque su muerte lo convierte en símbolo de la misma para España”, según Rovira.
Se afilió al Partido Comunista, se alistó en la contienda y se convirtió en el poeta de trinchera que escribió versos como los de la Canción del esposo soldado . Con la guerra en marcha, en marzo de 1937 regresó temporalmente a Orihuela para casarse con Josefina Manresa. En diciembre nació Manuel Ramón, su primer hijo, quien murió a los 10 meses. A él le dedicó Hijo de la luz y de la sombra , entre otros poemas recogidos en Cancionero y romancero de ausencias .
Del desaliento que le provocó la guerra habló en El hombre acecha , poemario en el que la militancia política cobra relieve.
En enero de 1939 nació su segundo vástago, Manuel Miguel, a quien dedicó ya desde la cárcel las famosas Nanas de la cebolla , así como cuatro cuentos escritos en papel higiénico: El potro oscuro, El conejito, Un hogar en el árbol y La gatita Mancha y el ovillo rojo , cuatro metáforas de la libertad que ya nunca recobraría.
Terminada la guerra y con la derrota republicana sobre su espalda intentó huir de España a través de Portugal. Pero la policía lusa lo entregó a la Guardia Civil. Lo mandaron a las cárceles de Huelva, Sevilla y Torrijos, en Madrid.
Luego, por sorpresa, lo dejaron libre, y en lugar de huir de España, como otros, regresó a Orihuela junto a su mujer y su hijo. Allí lo detuvieron en septiembre de 1939. Sin haber cumplido los 29, comenzaron para él dos años de suplicio, de cárcel en cárcel.
En enero de 1940, un tribunal militar lo condenó a muerte por “chivato traidor” y “por escribir versos y ser el poeta del pueblo”. La pena capital le fue conmutada por 30 años de prisión gracias a la intercesión de amigos afines al régimen. Pero el 28 de marzo de 1942, la tuberculosis acabó con él en la enfermería de la prisión de Alicante. Tenía 31 años.
La condena a muerte nunca fue anulada, y 100 años después de su nacimiento, su familia aspira a que el Tribunal Supremo la revise y se demuestre su inocencia. Para ello presentó en julio nuevos documentos, entre ellos los de otro proceso sumarísimo contra el poeta que se desconocía hasta entonces.
En marzo, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero entregó a la familia una Declaración de Reparación y Reconocimiento Personal del poeta. Pero para su familia “no es suficiente”. Quiere que los jueces “dicten lo que tienen que dictar: inocente”.
MIGUEL HERNÁNDEZ
Fuente: http://amediavoz.com/hernandez.htm

"Sin título"
Steve Hanks
Poeta espa ñ ol nacido en Orihuela, Alicante, en 1910. Hijo de campesinos, desempeñó entre otros oficios, el de pastor de cabras. Guiado p or su amigo Ramó n Sijò, se inició en la poesía desde los veinte años; publicó su primer libro “ Perito en lunas” en 1933 y posteriormente, los sonetos agrupados en “El rayo que no cesa”, marcaron la experiencia amorosa del poeta.
Durante la guerra civil militó muy activamente en el bando republicano como Comisario de Cultura, siendo encarcelado y condenado a muerte al terminar el conflicto. Antes de morir, enfermo y detenido, publicó su última obra, “Cancionero y romancero de ausencias ” . Falleció en 1942.
Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos...
Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos..
No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando nardos y agostando hinojos.
No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.
Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en m í termina.
Como el toro he nacido para el luto...
Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado
y por var ó n en la ingle con un fruto.
Como el toro lo encuentra diminuto
todo mi coraz ó n desmesurado,
y del rostro del beso enamorado,
como el toro a tu amor se lo disputo.
Como el toro me crezco en el castigo,
la lengua en coraz ó n tengo bañada
y llevo al cuello un vendaval sonoro.
Como el toro te sigo y te persigo,
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.
Me tiraste un limón y tan amargo...
Me tiraste un limón, y tan amargo,
con una mano cálida y tan pura,
que no menoscab ó su arquitectura
y probó su amargura, sin embargo.
Con el golpe amarillo, de un letargo
dulce pasó a una a nsiosa calentura
mi sangre, que sintió la mordedura
de una punta de seno duro y largo.
Pero al mirarte y verte la sonrisa
que te produjo el limonado hecho,
a mi voraz malicia tan ajena,
se me durmió la sangre en la camisa,
y se volvió el poroso y áureo pec ho
una picuda y deslumbrante pena.
Por tu pie, la blancura m á s bailable...
Por tu pie, la blancura más bailable,
donde cesa en diez partes tu hermosura,
una paloma sube a tu cintura,
baja a la tierra un nardo interminable.
Con tu pie vas poniendo lo admirable
del n á car en rid í cula estrechura,
y adonde va tu pie va la blancura,
perro sembrado de jazm í n calzable.
A tu pie, tan espuma como playa,
arena y mar, me arrimo y desarrimo
y al redil de su planta entrar procuro.
Entro y dejo que el alma se me vaya
por la voz amorosa del racimo:
pisa mi corazó n que ya es maduro .
Recuerdas aquel cuello, haces memoria...
Recuerdas aquel cuello, haces memoria
del privilegio aquel, de aquel aquello
que era, almenadamente blanco y bello,
una almena de nata giratoria?
Recuerdo y no recuerdo aquella historia
de marfil expirado en un cabello,
donde aprendió a ceñir el cisne cuello
y a vocear la nieve transitoria.
Recuerdo y no recuerdo aquel cogollo
de estrangulable hielo femenino
como una lacteada y breve ví a.
Y recuerdo aquel beso sin apoyo
que quedó entre mi boca y el camino
de aquel cuello, aquel beso y aquel d í a .
Te me mueres de casta y de sencilla...
Te me mueres de casta y de sencilla...
Estoy convicto, amor, estoy confeso
de que, raptor intr é pido de un beso,
yo te lib ó la flor de la mejilla.
Yo te libó la flor de la mejilla,
y desde aquella gloria, aquel suceso,
tu mejilla, de escrúpulo y de peso,
se te cae deshojada y amarilla.
El fantasma del beso delincuente
el pómulo te tiene perseguido,
cada vez más paten te, negro y grande.
Y sin dormir está s, celosamente,
vigilando mi boca con qué cuido!
para que no se vicie y se desmande .
Besarse, mujer...
Besarse, mujer,
al sol, es besarnos
toda la vida.
Ascienden los labios
el é ctricamente
vibrantes los rayos,
con todo el fulgor
de un sol entre cuatro.
Besarse a la luna,
mujer, es besarnos
en toda la muerte.
Descienden los labios
con toda la luna
pidiendo su ocaso,
gastada y helada
y en cuatro pedazos.
El amor ascendía entre nosotros...
El amor ascenía entre nosotros
como la luna entre las dos palmeras
que nunca se abrazaron.
El í ntimo rumor de los dos cuerpos
hacia el arrullo un oleaje trajo,
pero la ronca voz fue atenazada.
Fueron pétreos los labios.
El ansia de ceñir movió la carne,
esclareci ó los huesos in flamados,
pero los brazos al querer tenderse
murieron en los brazos.
Pasó el amor, la luna, entre nosotros
y devoró los cuerpos solitarios.
Y somos dos fantasmas que se buscan
y se encuentran lejanos.
En el fondo del hombre...
En el fondo del hombre
agua removida.
En el agua más clara
quiero ver la vida.
En el fondo del hombre
agua removida.
En el agua m á s clara
sombra sin salida.
En el fondo del hombre
agua removida .
La boca
Boca que arrastra mi boca,
boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.
Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
p á jaro lleno de pájaros.
Canci ó n que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir desp acio,
das a la grama sangrante
dos tremendos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.
Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los ú ltimos astros.
Astro que tiene tu boca
enmudecido y ce rrado,
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus pá rpados.
Beso que va a un porvenir
de muchachas y muchachos,
que no dejar á n desiertos
ni las calles ni los campos.
Cuánta boca ya enterrada,
sin boca, desenterramos!
Bebo en tu boca por ellos
brindo en tu boca por tantos
que cayeron sobre el vino
de los amorosos vasos.
Hoy son recuerdos, recuerdos
besos distantes y amargos.
Hundo en tu boca mi vida,
oigo rumores de espacios,
y el infinito parece
que sobre mí se ha volcado.
He de volver a besarte,
h e de volver. Hundo, caigo,
mientras descienden los siglos
hacia los hondos barrancos
como una febril nevada
de besos enamorados.
Boca que desenterraste
el amanecer m á s claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí q uedan
escritos sobre tus labios.
Llegó tan hondo el beso...
Llegó tan hondo el beso
que traspas ó y emocionó los muertos.
El beso trajo un brío
que arrebat ó la boca de los vivos.
El hondo beso grande
sinti ó breve los labios al ahondarse.
El beso aquel que quiso
cavar los muertos y sembrar los vivos.
Tus ojos se me van...
Tus ojos se me van
de mis ojos y vuelven
después de recorrer
un páramo de ausentes.
Tu boca se me marcha
de mi boca y regresa
con varios besos muertos
que a ú n baten, que aún quisieran.
Tus brazos se desploman
en mis brazos y ascienden
retrocediendo ante esa
desolación que sientes.