¡ÓPERA! ¿EN EL MERCADO?

¡YA VEZ COMO SI TE GUSTA LA ÓPERA!

Festival Internacional Cervantino 2010

Aún faltaba una hora para el inicio del espectáculo ¡ Ópera! ¿En el Mercado? , y las escaleras, pasillos y segundo piso del Mercado Hidalgo, estaban pletórico de personas expectantes y curiosas, a ello se sumaban quienes se encontraban realizando sus compras cotidianas que con extrañeza miraban y preguntaban qué estaba pasando. Y el canto inició con el aria Largo al Factotum, o conocida popularmente como Fígaro, Fígaro , y a partir de ese momento del puesto de jugos, del de las tortas, de los mariscos, emanaron voces de tenor, soprano, mezzosoprano, en solos, dúos y hasta un coro, que deleitaron a la multitud.

 

¡Ópera! ¿En el Mercado? Fue uno de los eventos que más éxito tuvo del pasado Festival Internacional Cervantino 2010, el cual estuvo bajo la dirección escénica de Cesar Piña, con la participación de Celia Gómez, soprano, Melisa Reuter, mezzo-soprano, Dante Alcalá, tenor, y Armando Gama, barítono y un coro de jóvenes de la ciudad de León, Guanajuato. La gente disfrutó obras de Verdi, Puccini, Rossini, Bizet, Donizetti, el presentar ópera en él mercado, es un experimento que por vez primera se realiza en nuestro país y que ojala se pueda llevar a cabo en otros mercados de México.

El final de la función se dio con el tradicional canto del brindis de la Traviata de Verdi, que ante la euforia del público ya para ese momento, obligó a que se cantará por tres veces más.

 

Como narrar la impresionante reacción de los asistentes que hacia el final y desde antes ya estaban bailando, tarareando las piezas y más de uno dejando escapar lágrimas de emoción. ¡Si!, todo un éxito que culmino con dos enormes carteles que se mostraban al público en los que se leía: No que no te gustaba la ópera y Vez como si te gusta la ópera.

RUEDA DE PRENSA CON EL GRAN CONTRATENOR

PHILIPPE JAROUSSKY

Festival Internacional Cervantino 2010

Texto y fotos Sylvia Ríos Casanova

A Escena tuvo el enorme placer de estar presente en la rueda de prensa que ofrecieron el gran contratenor Philippe Jaoussky y Christina Pluhar, la directora del ensamble L'Arpeggiata, en el marco del 38° Festival Internacional Cervantino 2010, quienes conversaron con los medios de comunicación sobre la función Teatro D´Amores que presentaron en el Teatro Juárez, con un exquisito repertorio poco conocido de música italiana, francesa y napolitana de principios del siglo XVII. Philippe es un hombre joven, sencillo, carismático que mostró su gusto por hablar en español, idioma que domina a la perfección.

 

La maestra Christina Pluhat comentó que la música que interpretan es un trabajo de búsqueda y rescate de esa música, que sigue siendo tan vigente como antes, y que gracias a apoyo de excelentes músicos y la participación de este gran contratenor ha sido del agrado del público.

 

Por su parte Philippe Jaroussky comentó que siendo más joven vio la película Farinelli y que no le gustó, y que nunca se imagino que acabaría siendo un contratenor que hasta en ruedas de prensa tendría que estar. Con un gran carisma señaló que su voz resulta ser del agrado de los niños, pero que con las personas adultas simplemente a éstas les gusta o no. Señaló que las obras que interpretarán son hermosas piezas maestras que además permiten jugar y hacer improvisaciones en el escenario, y que incluso el ritmo de éstas han permitido ser tocada a la manera del jazz, para sorpresa y deleite de los públicos donde lo han hecho. Este concierto fue realizado en el Teatro Juárez en la celebración de sus 107 años de su inauguración, con lo que se sigue escribiendo su historia.


PRESENTACIÓN DE PHILIPPE JAROUSSKY Y
L’ARPEGGIATA EN GUANAJUATO

Por Alejandro Macías

Foto Sylvia Ríos Casanova

En el marco de la 38ª edición del Festival Internacional Cervantino, el contratenor francés Philippe Jaroussky y el ensamble instrumental de música barroca L'Arpeggiata se presentaron en un magno concierto celebrado en el Teatro Juárez, de la ciudad de Guanajuato, el pasado 27 de octubre.

Esta combinación de talento dio como resultado una noche inolvidable para el público presente en el histórico recinto. El repertorio abordado por Jaroussky y Cristina Pluhar, directora del ensamble, incluyó obras de Monteverdi, Strozzi, Cazzati, Sance, Bertali, etc. además de improvisaciones y variaciones sobre obras musicales renacentistas y prebarrocas.

La indudable maestría de estos respetadísimos y admirados músicos fue reconocida por la audiencia quien no dejaba de aplaudir y vitorear cada pieza. De hecho, la respuesta del público fue tan positiva que estos magníficos artistas regalaron a los asistentes cuatro bises, entre ellos dos canciones cantadas en perfecto español.

Poco se puede decir para poder describir adecuadamente la hermosísima voz, la sencillez, el carisma y el enorme talento de Philippe Jaroussky, quien es reconocido en todo el mundo como el mejor contratenor de la actualidad y pieza fundamental para el universo de la ópera y la música culta. Sus grabaciones con L'Arpeggiata, agrupación reconocida por derecho propio, demuestran que la música compuesta hace más de cuatro siglos puede ser interpretada de manera fresca, creativa y accesible para los oídos contemporáneos.

Este concierto constituye un grandísimo acierto para las autoridades culturales de este país quienes por una vez decidieron apostar por un espectáculo de primerísima calidad, aprovechando intérpretes y repertorios fuera de lo común, ofreciendo así una evento de talla internacional que, dicho sea de paso, se repitió en el mítico Carnegie Hall de Nueva York dos días más tarde. Así pues, no nos queda más que esperar que el público mexicano tenga más oportunidades como esta para poder disfrutar de lo mejor que la escena musical mundial tiene para ofrecer.


EL SIGLO XX Y SUS CANTANTES

Por Enid Negrete, crítica de ópera

En el siglo XX se dio uno de los cambios más importantes en lo que respecta al concepto del trabajo del cantante de ópera.  Fue un siglo riquísimo en voces y estilos, que además nos dio la oportunidad de reproducir primero las voces y después las actuaciones, para poder disfrutarlas y analizarlas.

Este es el primero de una serie de artículos sobre los cinco cantantes que considero primordiales para comprender el devenir de la ópera en la segunda mitad del siglo XX. Se trata de hablar de los intérpretes que hicieron posible el cambio en la ópera a partir de la inserción del trabajo del director de escena en la lírica, no tanto de sus aspectos biográficos como de sus aportaciones artísticas y las características de su trabajo.

Para hacer una selección tan difícil en universo tan amplio he tomado como criterios principales, primero el hecho de que vivieron en un época en que su trabajo pudo ser registrado tanto auditiva como visualmente; después el hecho de que, aunque algunos fueron criticados por no ser cantantes perfectos desde el punto de vista vocal, todos fueron considerados unánimemente como los grandes intérpretes de nuestro tiempo. No todos los sonidos emitidos por estos artistas han sido bellos, pero todos han sido expresivos e inolvidables.

Me han interesado sobre todo aquellos para los cuales la ópera era, sobre todo, un conjunto de artes y no un espacio de lucimiento vocal. Aquellos que salían a cantar, por más bien que lo hicieran, siempre fueron superados por los que salieron a morir en escena. Porque la gran diferencia es poner todo al servicio de la voz o poner la voz al servicio del todo.

Los cantantes que he seleccionado son: el bajo ruso Feodor Chaliapin (1873-1938), cuyo trabajo inspiró a Stanislavky para su método de actuación; el barítono italiano Tito Gobbi (1915-1984), famoso por sus irrepetibles interpretaciones de Scarpia junto a la otra cantante que indiscutiblemente considero en este grupo: Maria Callas (1923-1977); la soprano greco-canadiense Teresa Stratas (1938-) dedicada actualmente a la labor humanitaria y el tenor Plácido Domingo (1941-) uno de los cantantes más polifacéticos de las historia de la ópera.

La mayoría de ellos no han sido capaces de quedarse sólo en la actividad lírica y sus aportaciones han sido básica para el desarrollo de la ópera en el siglo XX. El interés por el trabajo teatral hizo que por lo menos 3 de ellos (Callas, Chaliapin y Gobbi) se interesaran por la dirección de escena. Aunque su suerte dentro de ese campo no ha sido del todo exitosa, creo que nos demuestra que para ellos la creación no acaba con la voz. Chaliapin y Domingo han sido también empresarios y directores artísticos de teatros de ópera (Domingo también director de orquesta y Chaliapin incursionó en las artes plásticas), Gobbi desarrolló una importante labor pedagógica, Callas y Domingo han rescatado importantísimas partituras para la renovación del repertorio de la ópera y Stratas ha desarrollado una enorme labor humanitaria.

La ópera siempre ha valorado las grandes voces, ¿Cómo podría ser de otro modo? Pero aquellos cantantes que incluso vuelven expresivos sus defectos vocales (si es que los tienen), que buscan una expresividad escénica sobre todo, aquellos que salen al escenario y cambian nuestro concepto de los personajes porque se entregan sin medida, esos son los que se vuelven una joya para el director de escena y los que, en mi opinión, no son sólo cantantes de ópera sino artistas en el más amplio sentido de la palabra.

Eso significó muchas veces que su voz se afectara y dejara, en algunos casos daños permanentes; sin embargo esto no impidió que siguieran siendo intérpretes perfectos. Este hecho me ha planteado la pregunta: ¿Para ser cantantes de ópera perfectos se debe incluir la imperfección vocal en la interpretación o es la perfección de la técnica vocal lo que permite que se pueda usar la voz de manera imperfecta pero expresiva?

En gran medida, estos cantantes son los responsables de que el público se volviera tan exigente con el cantante ¿Quién podría conformarse con cantantes que sólo cantan después de haber visto las grandes creaciones de Callas, Chaliapin, Stratas, Domingo o Gobbi? Fueron artistas que, en su mayoría, se dedicaron a diferentes aspectos de la ópera o de las artes, sin encerrarse nunca en una única manera de ver el hecho operístico.

Sé que esta selección puede parecer muy arbitraria pero creo que es a este grupo al que se pueden aplicar palabras que Kurth Pahlen dijo sobre la Callas: “ Una fuerza avasalladora para la cual la voz maravillosa y la técnica perfecta sólo constituían los medios”.(1) Multifacéticos y grandes creadores, estos artistas nos demuestran que a veces, en la ópera como en la vida, la perfección sólo puede existir cuando incluye lo diverso y lo imperfecto.

(1) Pahlen, Kurt. Grandes cantantes de nuestro tiempo, Buenos Aires: Emecé editores, 1973, pag. 262

 


CLUB AMIGOS DE LA ÓPERA PRESENTA EN NOVIEMBE
CONCIERTO DE GALA CON RAMÓN VARGAS

En noviembre Foro Cultural La Musa se complace presentar a través de Club Amigos de la Ópera, un gran concierto operístico realizado en el año 2008, en Baden-Baden, Alemania, en el cual el gran tenor mexicano Ramón Vargas, compartió el escenario con la soprano Anna Netrebko, la mezzosoprano Elona Garanca, el barítono Ludovic Tézier, un concierto memorable con una selección de las arias que han emocionado a público de todos los tiempos y lugares.

La cita es el jueves 25 de noviembre a partir de las 19:00 hrs., en la Casa de Cultura, ubicada en pleno centro histórico en Venustiano Carranza 111, primer patio, segundo piso, con las explicaciones del Dr. Arturo Castellanos Villaseñor y la entrada es libre.


GALA DE ÓPERA EN BADEN-BADEN, ALEMANIA

Conociendo a sus participantes

Por Alejandro Macías Flores

RAMÓN VARGAS: Nacido en 1960 en la ciudad de México, comenzó a cantar a los 9 años en el coro de niños de la Basílica de Guadalupe. En 1986 gana el Concurso "Enrico Caruso" en Italia y perfecciona sus estudios musicales en la Ópera Estatal de Viena con Leo Müller. En 1990, comienza a presentarse en papeles más importantes, en los teatros y festivales de mayor renombre; además, estudia con el famoso profesor y musicólogo italiano Rodolfo Celletti. En 1992, el Met de Nueva York le invita a cantar el Edgardo de Lucia di Lammermoor en sustitución de Luciano Pavarotti, lo que constituye su salto definitivo a la fama. En 2001 tuvo una participación estelar en el homenaje rendido a Giuseppe Verdi con motivo de su centenario luctuoso, cantando su Requiem en Milán con Riccardo Muti. Ha interpretado en el escenario más de cincuenta papeles principales, fundamentalmente de los repertorios belcantista y romántico, pero también ha sido aclamado en numerosas óperas verdianas. Además de cantante de ópera, Vargas es un notable recitalista, interpretando la canción clásica italiana, el lied alemán, la melodía francesa y, por supuesto, canciones populares mexicanas. Actualmente es considerado uno de los mejores tenores del mundo.

 

ANNA NETREBKO: Nació el 18 de septiembre de 1971 en Krasnodar, Rusia. Es conocida por su suntuosa voz, su buena técnica musical y su notable belleza física. Comenzó su carrera artística limpiando pisos en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo (sede de la Ópera Kirov), donde fue escuchada cantar accidentalmente por Valery Gergiev, quien quedó encantado con su voz y a partir de ese momento se convertiría en su mentor musical. Guiada por el genio de Gergiev, Netrebko debutó en el Mariinsky como Susana en Las bodas de Fígaro . Siguió cantando papeles destacados con la Ópera Kirov, incluyendo Amina en La sonnambula , Pamina en La flauta mágica , Rosina en El barbero de Sevilla , y Lucía en Lucia di Lammermoor .   En 1995, con veinticuatro años, debutó en Estados Unidos, como Ludmila, en la ópera de Mijaíl Glinka Ruslan y Ludmila en la Ópera de San Francisco. Después de su exitosa representación, se convirtió en frecuente cantante invitada en los mejores escenarios de todo el mundo. Ha llevado a cabo numerosas grabaciones en audio y video y sus apariciones junto al tenor mexicano Rolando Villazón son de una especial popularidad. A sus 36 años, la hermosa soprano rusa que se naturalizó después como austriaca, encarna como nunca el máximo glamur que despierta el arte operístico.

 

ELINA GARANCA: Mezzosoprano letona nacida un 16 de septiembre de 1976. N ació en el seno de una familia aficionada a la música. Entró en la “Academia Letona de Música” en 1996 para estudiar canto con Sergey Martinov. Su carrera profesional comenzó en el Südthüringisches Staatstheater de  Meiningen  y más tarde en la Compañía de la Ópera de Frankfurt. En 1999 ganó la Mirjam Helin Singing Competition en  Helsinki Finlandia . Comenzó a destacar internacionalmente en 2003 en el  Festival de Salzburgo , donde interpretó a Annio en  La clemencia de Tito , de  Mozart , dirigida por  Nikolaus Harnoncourt . Tras ello comenzó a recibir importantes papeles, como el de Charlotte en  Werther , Dorabella en  Così fan tutte  para la  Ópera de Viena , en 2004, y Dorabella de nuevo en París , dirigida por  Patrice Chéreau  (2005). En 2006 cantó de nuevo  La clemencia de Tito , esta vez en el papel de Sesto. El 12 de enero de 2008 debutó con su propia compañía en el  Met  de  Nueva York , interpretando a Rosina en  El Barbero de Sevilla , de  Rossini . En enero de 2010, Garanca hizo una memorable y apasionada interpretación de Carmen de Bizet, en el  Metropolitan Opera House  de Nueva York junto al tenor francés  Roberto Alagna . Hay que destacar su actuación que fue retransmitida en directo vía satélite y en alta definición a todo el mundo, proyectándose simultáneamente en más de 850 salas de cine en 31 países distintos. Actualmente, es una de las mezzosopranos más activas y más admiradas en todo el mundo.

 

LUDOVIC TÉZIER: Es un barítono francés nacido en Marsella en 1968. Comenzó su carrera internacional contratado por la compañía de ópera de Lucerna (Suiza) donde permaneció por dos años, tras lo cual fue contratado por la Ópera de Lyon, debutando allí con el papel de Conde Almaviva en El barbero de Sevilla de Rossini. Después de su experiencia en la compañía de Lyon (que durará tres años), emprende su carrera en solitario por los más importantes teatros del mundo. Existen en su carrera varios puntos de inflexión, como la Lucie de Lammermoor (versión francesa de la ópera de Donizetti) en la que sorprende al público sustituyendo al barítono titular al lado de dos cantantes ya consagrados ante las audiencias: Natalie Dessay y Roberto Alagna. Otra piedra de toque en su carrera ha sido sin duda el Teatro Capitole en Toulouse donde de mano de Nicolas Jöel (actual director artístico de la Ópera Bastille) interpretó con gran éxito personajes como Don Giovanni, Rodrigo de Posa o Eugenio Oneguin. Hoy en día Ludovic Tézier es una referencia dentro de su cuerda y su nombre está presente en todas las grandes óperas del mundo. Recientemente fue nombrado Chevalier des Arts et Lettres , como reconocimiento a su contribución a la difusión de la cultura francesa.


EMOTIVO 7° ANIVERSARIO DE CLUB AMIGOS DE LA ÓPERA
Por el gusto de compartir

Club Amigos de la Ópera celebró su 7° aniversario, y como cada mes de septiembre desde su fundación, se lo dedica a los cantantes mexicanos.

En esta sesión tan especial, el Dr. Arturo Castellanos Villaseñor, moderador del club, presentó al tenor acapulqueño Jordy Ramiro, cuya trayectoria fue relevante en los escenarios europeos, y desgraciadamente poco conocido en nuestro país. Para los numerosos asistentes que se dieron cita en la Galería Benjamín Manzo, del Instituto Cultural de Aguascalientes, fue toda una sorpresa conocer a este tenor de una extraordinaria, potente y bella voz, sus interpretaciones causaron admiración y fueron entusiastamente aplaudidas.

La sesión terminó con un emotivo brindis, deseando que estas sesiones continúen por muchos años por el gusto de compartir y disfrutar la belleza de la voz humana.

JORDY RAMIRO LOBATO, UN GRAN TENOR MEXICANO
(1942-2006)

Fuente texto: http://www.suracapulco.com.mx/imprimir.php?id_nota=1470

Fuente imagen: http://i.ytimg.com/vi/WqOwI3wWJIA/3.jpg

Yordi Ramiro nació en el puerto de Acapulco un 25 de enero 1942, y desde pequeño incursiona en el mundo del canto. A sus escasos 8 años gana un primer concurso de canto organizado por una radiodifusora local y cuyo premio era un pastel, así cada vez que la familia necesitaba uno para cualquier festejo, el pequeño lo conseguiría con su voz prodigiosa. A los diez años, en un festival de la escuela Ignacio M. Altamirano, Ramiro es descubierto por buscadores de talentos para el Orfeón Infantil Mexicano, con este famoso coro viajó por el mundo, el cual dejó en la adolescencia al cambiarle su voz.

Sin embargo la música estaba en él y continuó cantando incursionando en otros géneros musicales; cantó boleros con Chamín Correa y rancheras en un trío; formó parte del Sexteto Mexicano, con compañeros del Orfeón Infantil; estuvo con Los Charros y dirigió un grupo de mariachis, que recorrió Europa como embajadores musicales de México.

Yordi Ramiro estudió en el Conservatorio de Génova, Italia, y participa en concursos europeos de canto, midiéndose con los mejores tenores de su generación, logrando segundos y terceros puestos. En 1976 en el certamen de Bercelli obtiene un primer lugar y vendrían más galardones. El más importante por su valor consagratorio lo recibirá en ese mismo año, el Puccini de Oro, reservado para los grandes intérpretes.

Debutó en la Ópera de Viena en 1977como Pinkerton en Madame Butterfly de Puccini y en los años siguientes, interpretaría papeles como Ernesto en Don Pasquale, el Duque en Rigoletto y el Rodolfo de la Boheme. Sus amigos le decían a Yordi Ramiro Lobato que su arribo a la ópera era tardío, él mismo rechazará la posibilidad de incursionar en el bel canto cuando se lo propongan sus amigos. “Ya estoy muy grandecito para esos trotes”, contaba con 28 años.

El gran teatro de Viena puede presumir sin objeción de uno de los públicos más sensibles y conocedores del mundo. Su repertorio no está por ello sujeto a caprichos ni a concesiones. Es el más clásico de los clásicos. El cantante acapulqueño llevará el peso de obras como las ya enunciadas al principio, además de La Traviata y Falstaff de Giuseppe Verdi; Lucía de Lammermoor y El Elíxir de Amor, de Gaetano Donizetti; Carmen de Georges Bizet y Tosca de Giacomo Puccini. Repertorio que llevará luego a otros escenarios de la región, principalmente germanos. El tenor acapulqueño, al decir de su primera esposa, Isaura Reina Aguirre, está registrado en el libro de Récord Guinnes por haber alcanzado el Do natural más alto de su tiempo

A su regreso a México, en su puerto, Jordi concibió a la Catedral de Nuestra Señora de la Soledad como un recinto ideal para acercar el bel canto a los acapulqueños, tenía el interés genuino de prodigar al pueblo su arte y el de sus amigos cantantes y músicos.

El deceso en Acapulco de Yordi Ramiro fue el 8 de abril de 2006, fue anunciado al mundo por la Ópera estatal de Viena, Austria, casa que le había abierto sus puertas 30 años atrás para cobijar sus triunfos por casi un lustro, este recinto celebraba 50 años, y Jordi Ramito estaba invitado a esa celebración, en ella estuvieron los más importantes exponentes de la música y la ópera en la actualidad. Se interpretaron fragmentos de las obras más famosas de Richard Strauss, Mozart, Wagner, Verdi y Beethoven dirigidas por Christian Thielemann y Zubin Metha, interpretadas por Plácido Domingo, Agnes Baltsa, Bryn Terfel y más de una docena de grandes cantantes de ópera. Yordi Ramiro fue sin duda el gran ausente.

CLUB AMIGOS DE LA ÓPERA PRESENTA EN OCTUBRE EUGENIO ONEGIN, 2ª PARTE
Piotr Ilich Tchaikovsky

Por Sylvia M. Ríos Casanova

Foro Cultural La Musa A. C. se complace en invitar a la sesión de Octubre de Club Amigos de la Ópera.


OPERA FORUM EN EL GRAN TEATRO DEL LICEO DE BARCELONA
HACIENDO ÓPERA EN EL SIGLO XX

Por Enid Negrete

Fuente: http://www.opusmusica.com/archivo.html

European Opera Forum. Barcelona, Gran Teatre del Liceu, 17-19 de abril de 2009.

Partiendo de la pregunta sustancial: ¿Qué debe ser la ópera en el siglo XXI?, el Opera Forum de Barcelona ha reflexionado largamente sobre lo que significa la innovación tecnológica, la creación de nuevas obras y el papel de la puesta en escena en la ópera de nuestros días.

Pierra Audi, Director artístico de la ópera de Holanda habló de los dos grandes personajes de la ópera contemporánea: los directores de escena y los directores artísticos. Audi considera que el papel del director de escena nunca había sido tan importante en la ópera como lo es en nuestros días. Sobre todo porque el director de escena ha emprendido una batalla contra el conservadurismo asumiendo un importante lugar como reformador. Él cree que a medida que pasa el tiempo hay menos presión por la parte conservadora del público, “Ahora, cualquier estilo se ha experimentado en la ópera” declara.

¿Pero cuál es el papel del director en la ópera del siglo XXI? Para Audi es el de mantener el desafío intelectual y sensorial de la ópera, “La concepción de la ópera como una totalidad es lo que la llevará a la renovación”, afirmación que no tiene nada de novedoso, dado que la concepción de la ópera como un espectáculo total la plantea Wagner en el siglo XIX, pero su ejecución ha conocido el esplendor desde mediados del siglo XX y hasta nuestros días.

Al respecto la joven directora de escena operística Anna Dirckinck, opina que el trabajo de la dirección escénica “es siempre un trabajo de traducción de un idioma a otro, de la palabra a la acción, de un concepto a una imagen. Es llegar al concepto del sonido como movimiento sobre el espacio”.

En cuanto a los directores artísticos de las casas de ópera en nuestros días, Audi opina que  tienen que tener un concepto de programación y propuesta diversificada para mantener vivo el sentido de la renovación: “Se debe buscar lo mejor de lo antiguo y de lo nuevo. No puedo concebir un teatro que no se arriesga a las nuevas óperas”.

David Pountney, Intendente del prestigioso festival de Bregenz, hizo planteamientos muy interesantes al respecto del equilibrio la programación, habló de su experiencia profesional en el festival para lograr que la tradición que se arriesgue con novedad: “A partir de la 2ª Guerra Mundial el público le tiene miedo a la nueva producción de ópera. Al público en este festival  no se le da una sola producción tradicional desde 1980.  No es un público especializado en ópera, sino normal y corriente, pero demuestra su inteligencia al aceptar retos de nuevas producciones de obras tradicionales y nuevas”.

Para lograr esta aceptación del espectador este director piensa que las producciones tienen que cumplir con tres requisitos básicos:

 

  1. No debe haber ningún juego intelectualoide que sea oscuro para el público. Bromas particulares que sólo entiende el creador o manifestaciones de su opinión sobre la obra sin interpretar.
  2. Diversificación de obras y propuestas artísticas que no sigan líneas parecidas. Presenta siempre excepcionalidades.
  3. Gestionar encargos de nuevas obras. Que tengan historia, que el público no tenga que enfrentar un obstáculo agotador para disfrutar la ópera. Esto está relacionado con el tipo de público que tienes y el entorno colectivo que tienes.
  4.  Con esto se ha logrado que el público deje de tenerle miedo a la nueva obra y las nuevas interpretaciones de obras antiguas.

 

La producción de  óperas contemporáneas en nuestros días

 

A diferencia de otros tiempos, la ópera escrita en nuestros días no llega a los espectadores en la línea natural que llegaba, por ejemplo, en el siglo XIX, y como se mencionó con anterioridad, a partir de la Segunda Guerra Mundial, el espectador le tiene especial reticencia a las nuevas obras. Es por ello que las producciones de nuevas obras se plantean, en la mayoría de los casos, en coproducción, para que sean proyectos interesantes tanto para el público como los creadores.

La cantidad de encargos que están haciendo ha aumentado muchísimo. Se tiene que dar la oportunidad de que estrenen con grandes intérpretes, pero hay que asegurar que éstos no hagan el esfuerzo de aprenderse el papel desde cero para sólo hacer 3 ó 4 funciones.

Uno de los principales problemas en este tema son las posturas nacionalistas: en Inglaterra sólo se estrenan compositores ingleses, en Alemania alemanes, etc., lo que hace mucho daño a las coproducciones de óperas nuevas entre diferentes países. Esas posturas son muy dañinas, tanto para  la creación de óperas nuevas como para su difusión.

El director de escena puede ayudar en este ámbito, sobre todo cuando se habla de gente como Peter Grenaway, Peter Sellars o Bob Wilson, por ejemplo, que tienen un nombre que atraerá no sólo al espectador asiduo a la ópera sino a los seguidores de su trabajo, además de que se involucrarán en el proceso creativo. Esto es fundamental tomarlo en cuenta para que el espectador vea la mejor puesta en escena.

A manera de conclusión se puede decir que la ópera de nuestros días busca formas simples pero dramáticamente más eficientes.

Al respecto Gerard Mortier, el nuevo director artístico del Teatro Real de Madrid, en la sesión de clausura, planteó la idea desde la concepción misma de la ópera. Habló de la lucha entre la misión de la ópera como Monteverdi la ideó, como la gran obra musical, y la propuesta de Luis XV: un espectáculo fastuoso que no implique una pregunta existencial tan profunda, “ir al teatro a soñar, tiene el problema de que hay muchas pesadillas ”, afirma. Esto crea una evidente tensión entre lo que nos cuenta los problemas existenciales y lo que nos divierte. Para Mortier “la ópera es una institución de los ciudadanos. Por lo que no puede ser ajena a la sociedad que la pague. Por ello es fundamental tener en cuenta el teatro y el tipo de público que se tiene. Sin caer en nacionalismo absurdos, se debe buscar el carácter operístico de cada teatro”. Para ello propone la estructuración de una programación que el público pueda seguir como un camino trazado. Toda elección de una obra debe ser parte de un concepto que nos lleve a incorporar al público a la historia de entera de la ópera. “Porque los seres que no cantan o no danzan, están cada vez más cerca de la muerte” concluye.

 

 

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